viernes, 17 de abril de 2009

Morgana en todo lo suyo

Morgana en todo lo suyo... es mío...





La clase en la playa


Aquél día dimos la clase en la playa

No sé qué me contabas, mientras resistíamos la prueba de alta tensión
Debía ser muy divertido, pues la risa asomaba al espejo de tus ojos claros
Lo mejor fue la china que lanzaste a mi escote
Y como desafiamos la ley de la gravedad
Aquella noche ya no nos despedimos…
Te quedaste a vivir en un espacio de mi lugar planetario
De vez en cuando me visitas… y aun ríen nuestros ojos,


(Y en el lugar donde cayó la china, hay una peca...)

Frente al horizonte ocre


Frente al horizonte ocre, abro mis ojos y contemplo…


Me pregunto si lo que aparece ante mi vista es real, o bien lo he imaginado.
Mantengo mis ojos abiertos, evitando el parpadeo, sin pretender ver nada en concreto, dejando fluir la mirada, sin enfocar hacia ningún lugar preciso…

Llega un momento en el que las formas van desapareciendo lentamente hasta tornarse sombras, antes de desvanecerse por completo.


Sombras atómicas danzando amorfas y difuminadas… todo se transforma y oscila como llama de fuego… Una suave mano invisible me alza despacio introduciéndome en el ingrávido escenario, girando y girando a corazón abierto, entregado, ligero… soy como un fino hilo de seda movido por la brisa… Una roja flor de suaves pétalos se abre en el centro de mi pecho… ya no me pertenezco, ya no soy…



viernes, 27 de febrero de 2009

Poema eneagramático

Poema eneagramático
Ojo avizor y oportuno,
Hace su entrada Don Uno,
Con su índice bien alzado
Inspector bien atildado.
“Allí hay un cuadro torcido,
¿Está el suelo bien pulido?
Aquí falta disciplina,
No ha salido el mayordomo
A tomar mi gabardina.

Ay que elegante ¡por Dios!
Sale ya diciendo el Dos,
Tomándole de la mano,
Le dice: “gracias, hermano”
Por estar aquí conmigo:
Tú eres mi mejor amigo”.
Dime “¿qué quieres tomar?
Yo te lo traigo del bar”.

Con deslumbrante sonrisa,
Móvil en mano y deprisa,
Hace entrada doña tres,
¡Por fin llegué¡¡Uy qué estrés!
¡Quince llamadas perdidas!
¡Y el coche en segunda fila!
¡En seguida os acompaño!
¡Voy un momentito al baño!
Siento un malestar profundo,
-dice Don Cuatro a su esposa-
Tomando al tiempo una rosa
Del florero de la esquina.
Esta fiesta es tan vulgar
No cuadro en ningún lugar…
No hay nadie que me comprenda
Este mundo es una …….

Don cinco, muy circunspecto,
Aguarda llegue el momento
De dar su docta opinión.
De todo sabe un montón.
Hegel, Leibniz, Spinoza,
Descartes, Pavlov, Freud, Jung…
Gurdjieff, Ouspensky, Blavatsky,
Kant, Kierkegard, Locke y Hume.
No os fiéis de lo que veis,
Dice sigiloso el seis,
Y ese que tanto me alaba,
¿Querrá pelarme la pava?
¿Será mi atuendo adecuado,
Para tamaña ocasión?
Dios mío ¡qué dilación!
Si tomo un emparedado…
¿Será que está envenenado?

¿Os cuento un chiste de Lepe?
Pregunta alegre Don Siete,
Esta fiesta es un pasón,
¡Qué tremenda diversión!
¡Mañana tengo otro evento!
Y pasado carnaval,
¡Esto es el nunca parar!
¡Y por eso es que “Don Menda”,
Tiene una tremenda agenda!


Don ocho exclama asertivo
¡Así es, porque yo lo digo!
Que no se debe, en verdad,
Mostrar la debilidad.
Fuerte y curtido has de ser
Para enfrentarte a la vida
Que no es del blando el poder
Ni del cobarde la estima.

De aquí ya nadie me mueve
Piensa comodón el nueve,
Qué blandito este sillón
Si no llamo la atención
Igual me duermo una siesta
Hasta que acabe la fiesta…

miércoles, 25 de febrero de 2009

Buda

¿Por qué me miras así?... prununciaba,
Con tono displicente,
Pero no había nadie… nadie la miraba,
Era todo como debía de ser… para ella.
De cara a la pared, hasta nueva orden.

Las irregularidades de la pintura
Se tornaban rostros misteriosos,
Y se quedó prendada
De una cara de Buda
Recostado en la hierba de un jardín oriental.

El pájaro muerto

Asomada al balcón de la incertidumbre lo vi pasar,
Iba bien erguido, con una pancarta
Reivindicando su derecho a vivir
Así iba él, con su cabeza alta
Y su chaqueta gris.


Al doblar una esquina se agachó
a mirar qué era aquello con esa extraña forma.
Era un pájaro muerto.
Arrojó la pancarta a un contenedor,
Allí se quedó, plantado mirando al horizonte
Yo no sé cuánto tiempo…
no sé qué sucedió,
ni como llegué a posarme en su hombro.

Aguardando entre bastidores

Sopla el viento allá, al otro lado
Su frió aliento me hace estremecer,
Y sueño…
Sueño con la primavera, acercándose de puntillas,
Aguardando su turno, ya impaciente,
Entre bastidores de lino y fina seda,
Ondulantes al son de la brisa…
Para lucir su alegre atuendo de vivos colores,
Y hacer sonar los cascabeles de sus pulseras,
Con su danzar alegre y tintineante.

Sopa el viento sacudiendo las copas de los verdes cipreses,
Allá, al otro lado… donde no me despeino.
Allá, al otro lado… donde tanto acontece,
De lo que a mí me llega: el estremecimiento…

jueves, 22 de enero de 2009

El viento azota mi ventana

El viento azota mi ventanal,
Suspense...
El viento barre la sangre derramada,
Y los recuerdos flotan en el aire,
Grita el silenicio,
Negra y profunda cavidad en el pecho,
Y el mundo ajeno...
Y miro al cielo... negro sin luna,
El viento azota sin piedad el ventanal...