Una gota en el océano
Fotos, frases, reflexiones, pensamientos, compartires...
domingo, 17 de mayo de 2026
Yin y Yang
sábado, 5 de agosto de 2023
Como el agua
Mi niña se abre camino
como el agua entre las piedras
en busca de su destino.
Trepando como la hiedra
por la pared escarpada
de la vida
26/11/22
No recordaba haber escrito esas líneas más arriba, pero las dejo ahí. A la derecha de la página del blog veo la fecha, 31.08.22. Hace tres meses ¿y ya lo he olvidado?
mi niña... camino ... piedras .... vida ...
pared ... agua ... hiedra ....
...
Perderte, perderme, borrarte, borrarme, lograrlo, olvidarlo...
sentirte, sentirme, esquivarte, esquivarme, culparte, culparme ...
me extraño, me alejo, te evito, te miento, me ignoro y te ignoro ...
Como el agua se cuela entre las grietas, se desliza entre los dedos y se derrama ...
Así se derraman las horas, las horas del día y de la noche, las horas de la vida entera...
Así se derraman las lágrimas en el pozo vacío de la existencia, en ese pozo negro y profundo, que nunca se llena.
Cumpleaños
5/08/23
Al escribir arriba la fecha, a punto he estado de teclear año "63" en lugar de "23". Hace ya 60 años que nací. Sí, hoy es mi cumpleaños. ¡60 años! ¡Qué extraño se me hace ser una señora de 60 años! Es como si esa señora no fuera yo ... No sé explicar bien lo que siento. Puede que tenga el síndrome ese de la gente mayor, que sigue creyéndose joven. Leo en Google que se llama "midorexia". Hoy en día hay nombres para todo... O también puede ser que mi sentir sea de lo más normal, ya que 60 años es ya una edad que impone, eso no se puede negar.
Hoy me siento muy indecisa (¿Solo hoy? - dice una vocecita dentro de mí - ¡Vamos! Sabes que no es que "te sientas" indecisa, sino que "eres" una indecisa desde que tienes uso de razón, si no antes... Jorge me ha preguntado qué me apetece hacer: si quiero ir a la playa o ir de compras. En este pueblo no hay muchas más opciones. Sin entusiasmo, he elegido ir a la playa. Me siento un poquito triste y me doy cuenta de que casi siempre me pasa, cuando es mi cumpleaños. Siempre ha habitado en mí un trasfondo de melancolía, un espíritu insatisfecho y contradictorio, en ocasiones bastante aguafiestas, cuando toca celebrar. En momentos festivos me suele invadir la tristeza y la apatía. Puede que mi niña interior estuviera esperando una fiesta sorpresa, regalos increíbles, una comida deliciosa que no engordara, un viaje fantástico, una reunión de todas las personas importantes de mi vida, un vale por todos los tratamientos de belleza que quisiera, un vale por todos los cursos que me apeteciera hacer, un sueldo vital,... Y aun de haber sido así, tal vez mi niña interior habría querido retirarse a un rincón a llorar o a regodearse en silencio con su desazón vital. No se...
Laura está en Dubai. Se ha ido a vivir allí por un tiempo indefinido. La sigo echando de menos. A final del mes pasado he estado con ella en el norte de Cerdeña, en la Costa Esmeralda, y hemos disfrutado mucho de estos días juntas en un entorno idílico. Las playas allí son preciosas, con ese mar de aguas color azul turquesa, frescas y transparentes que invitan al sumergirse en ellas y lo mejor de todo es que no estaba masificado, seguramente, por lo carísima que es esa zona. ¡Cómo echo de menos a mi niña!. Es una hija maravillosa y la adoro.
Esta mañana hemos estado en Cabo de Gata, pero solo dos horas. Cuando ha empezado a venir la gente, nos hemos largado. Ya no nos resulta agradable, a ninguno de los dos, pasar las horas al sol, rodeados de gente bulliciosa, niños gritones y corretones salpicando arena, grupos de gente montando jaimas y comilonas con sus lorzas al sol, vociferando e invadiendo el espacio vital de otros, algunos de los cuales ni se inmutan, acostumbrados quizás a esas maneras irrespetuosas. Yo lo llevo muy mal y por eso no suelo ir a la playa. Hace años que el verano se me hace largo y pesado. El calor fuera es sofocante. Hemos pasado ya tres o cuatro olas de calor, con temperaturas por encima de los 35 grados y la semana que viene se espera la próxima… Donde mejor estoy es en casa, con el aire acondicionado puesto. Al final me paso las horas leyendo, sentada al ordenador, viendo series, películas y mirando las redes sociales. Esto último hace que me enfade conmigo misma y tome repetidas veces la decisión de dejarlas de visitar, ya que me parece una pérdida de tiempo tremenda y me hace pensar que estoy bastante deprimida, cuando me sorprendo a mi misma pasando de una imagen a otra, de un post a otro, casi compulsivamente, sin detenerme en nada en especial.
Ya dejo de escribir por ahora hasta otro rato. No se cumplen 60 todos los días y quería dejar constancia del paso de este día. Probablemente hoy, antes de ir a la cama, escriba unas cuantas líneas más para rizar el rizo.
Esto que escribo, lo escribo para mi misma, para la Elena de 60 años que soy hoy. Creo que ahora mismo, mientras escribo, entiendo por qué lo hago. Es mi regalo a Elena, la mujer que hoy cumple 60.
Hola Elena, soy "alguien" que te ve desde otro lugar. Alguien que te aprecia, aunque tu no lo sepas. Quiero darte ánimos para continuar y recordarte que no estás sola. Quiero invitarte a calmar tu espíritu, a tener confianza y no dejarte llevar por el miedo. Ten calma, porque todo va a salir bien, Elena. Todo saldrá bien...
martes, 30 de agosto de 2022
¡Vamos a la playa!
¡Vamos a la playa!
Vámonos esta noche a la playa,
A la playa grande, a la playa chica,
Con la marea baja, con la marea alta,
Con el agua fría, con el agua tibia,
Con la luna nueva, con la luna llena,
Vámonos... como sea... ¡Vámonos!
Vámonos corriendo, que se acaba el tiempo.
No olvides tu risa, yo llevo la mía,
Preparemos todo. Ya tengo la lista:
Lágrimas, sonrisas, besos, chapuzones,
Piel, lluvia de estrellas, olas, revolcones,
Espacio, silencio, brillos y destellos,
Roces, sensaciones, caladas, anhelos,...
Vamos a la playa, que se queden ellos...
Vamos esta noche, que se acaba el tiempo.
domingo, 24 de mayo de 2020
El Ego se ha vuelto muy poderoso
miércoles, 29 de agosto de 2018
Dejadez
Hace muchísimo tiempo que no escribo, quizás sean ya años. A veces me sorprende comprobar que han pasado varios años desde que sucedió algún acontecimiento que se me antoja reciente. Así se va pasando la vida.
Desde mi última publicación en el blog hasta el día de hoy se han ido ya personas muy cercanas: mi padre, mis suegros, algunos amigos y conocidos... Ya son muchos los que están al otro lado y sólo forman parte del recuerdo, unas veces dulce y otras amargo.
También ha habido cambios importantes, como mi reciente mudanza. A final de junio me vine al piso que mi marido compartía con nuestra gata Chloe, con mis tres gatos, Lucas, Nina y Simba, y mi perro, Beni, y aquí seguimos, esperando poder mudarnos todos juntos de manera definitiva (si es que se puede decir eso) a una casa que hemos comprado y donde aún estamos haciendo algunos arreglos, que parecen no terminar nunca.
Mi marido es reacio a los cambios y en eso no nos parecemos nada, porque a mi los cambios me gusta hacerlos rápido, sin demora, sin mirar hacia atrás. Sin embargo él sufre cada vez que debe alterar su rutina diaria y ahí chocamos.
Si por mi fuera, ya me habría mudado hace un mes y habría ido haciendo todos los arreglos una vez dentro de la casa. Aquí estamos cuatro gatos y un perro como sardinas en lata, algo agobiados y malhumorados.
Todas las mañanas salgo a pasear por el monte con Beni, mi fiel compañero. Vamos Beni y yo con otros dos amigos y sus perros, por la zona norte del pueblo, pegada a los montes cercanos. Por allí el paisaje es el típico de aquí: monte pelado salpicado de matorrales, algunas hierbas aromáticas, como tomillo o salvia, alguna higuera, alguna mata de hinojo... Lo que podría ser un paseo muy placentero es, la mayor parte de las veces, un paseo bastante desalentador, y no por la compañía, que es muy grata, sino por el escenario.
Ascendemos desde Aguadulce centro, donde hay un puente que cruza una rambla. A pesar de ser un lugar céntrico está totalmente abandonado, descuidado, lleno de basura entre la que sobreviven colonias de gatos famélicos y sucios, que han tenido la mala suerte de nacer en este entorno hostil, donde quizás no sobrevivan más que un par de semanas, o con buena o mala suerte, meses. A un lado del puente, justo por donde pasamos para subir hacia el monte, hay una gran chabola, donde parece ser que habitan tres indigentes. Alrededor de la chabola, montones de basura.
A Beni le encanta pasear por el monte con sus amigos, Braco y Eri. Sube muy contento todas las mañanas. Sus ojos son los ojos de la inocencia. Para él la basura es sumamente atractiva, pues entre ella, con suerte, puede encontrar algún resto de comida asqueroso y medio podrido, muy apetecible, que yo, por supuesto, no le permitiré devorar! Debo estar siempre muy atenta a que este carroñero no coma algo que pueda perjudicarle.
Esa bolsa de basura de la foto a la derecha, contenía patatas podridas de la feria de Aguadulce, que tiene lugar a final de julio. Hace más de un mes que acabó, pero la basura, con los restos de lo que eran patatas y ahora se han convertido en una especie de fósiles, aun continúa ahí.
Todos estos edificios de la foto de abajo a la izquierda están en una calle bastante céntrica, que sube hacia el palacio de congresos. El camino desde donde está tomada la foto, es uno de los que transitamos por las mañanas. Los bordes están salpicados de escombros, basura, plásticos y todo tipo de desperdicios humanos.
En la foto de la derecha, la vista delante del campo de fútbol, justo a la derecha del puente llamado Venta Vitorino, que cruza la carretera principal en dirección a Almería, de la enorme chabola donde llevan meses viviendo unos indigentes. Está rodeada de basura. Muchas mañanas se les ve haciendo sus necesidades por los alrededores.
Cada día que paso por allí me pregunto, cómo es posible que se permita que haya chabolas en el centro de una población turística, en España, Europa, que presume ser un lugar civilizado.
También me sorprende que haya personas tan poco civilizadas como para vivir a gusto entre basura y desperdicios - y me refiero a los ciudadanos que habitamos esta población - y que no se haga nada, que no se proteste, que no se salga a la calle a quejarse por el estado de deterioro y abandono de calles, jardines, plazas, parques, edificios, solares... mientras el alcalde de Roquetas de Mar se ha ido haciendo cada vez más rico, robando a manos llenas ...
Y lo peor es que nos lo tragamos todo, instalados en una cómoda resignación, en la llamada "zona de confort". Nos quejamos entre amigos y conocidos, en el bar, en el parque, en el ascensor... pero somos incapaces de emprender acciones prácticas y eficaces. ¿Qué podemos hacer? - nos preguntamos. Seguro que hay algo que podamos hacer, más que callar y aguantar y quejarnos, al más puro estilo andaluz.
Varias veces he escrito en la página del Ayuntamiento, en la sección de incidencias, comunicando la necesidad de limpieza e informando (por si estuvieran ciegos) sobre el estado de deterioro y abandono. Sin embargo ni yo, ni otras personas que me dicen que también lo han hecho, hemos obtenido respuesta alguna.
Sirva este escrito personal sólo como desahogo sobre esta situación tan triste y desagradable, que es ver como decae en picado un lugar que pudiera ser bonito y agradable, por su emplazamiento al borde del mar, su luz y su clima.
Cómo conservar un punto de vista optimista sobre el planeta y el ser humano, cuando se ve cada día esta decadencia...? Muchas veces pienso que me gustaría mudarme a otro lugar más limpio y civilizado, pero mi marido tiene su trabajo aquí y hasta que no nos jubilemos, aquí estaremos. Mientras tanto me gustaría poder hacer algo positivo por este lugar... en ello estoy. Ojalá llegue un día en el que pueda publicar hermosas fotos de parques limpios y lugares hermosos para pasear.







